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Mayo 2017, ¿el fin de la deriva socialista?

Visto el PSOE como un trasatlántico de dimensiones descomunales, resulta que de los 11.289.335 pasajeros (y tripulantes) con los que contaba en 2008, más de la mitad se habrían ido quedando en tierra cada vez que se llegaba a puerto coincidiendo con comicios. 4.285.824 en 2011, 1.458.196 en 2015 y otros 101.469 seis meses después, el 26-J de 2016. En este punto, se habrían hecho de nuevo a la mar 5.443.846 personas, o lo que es lo mismo, 5.845.489 integrantes menos de aquel buque socialista de ocho años atrás.

Navegando en dirección equivocada, encallados o yendo a la deriva en aguas de fuerte corriente neoliberal, lo cierto es que se han ido recorriendo los diferentes estadios de derechización, a saber, de socialista a socialdemócrata, socioliberal después y por último sociodelpepé. Los hitos del partido, incontestables. Complicidad con las burbujas inmobiliaria y financiera, desentendimiento de las medidas sociales que chocaban con los intereses de la banca (dación en pago), modificación de leyes que suponían un obstáculo para inversores extranjeros (artículo 135 de la Constitución Española), el sí quiero tras la pedida de mano de los liberales, y finalmente la gota que parece haber colmado el vaso, el besamanos a Rajoy. En definitiva, el mejor escenario para que el adversario se perpetúe en el poder.

Impuesta la necesidad de reelegir a gobernantes de la nave y resto de miembros de la tripulación -ahora ya sabemos que por iniciativa de los menos-, y si extrapolamos los datos de las recientes elecciones primarias, resulta además que sólo la mitad de los que embarcaron la última vez, quizás el 60%, consideran necesario cambiar el rumbo en lugar del capitán. Lo cual, pone por fin cifra al alcance de la candidatura avalada por todo el espectro conservador del país, situándola, en torno al 40% de apoyo dentro del partido socialista. En cualquier caso, mi más sincera enhorabuena por la batalla ganada y mi reconocimiento al tesón de la candidatura vencedora que probablemente ve recompensada su generosidad con el partido por haberle mantenido el voto a pesar del sinfín de líneas rojas traspasadas. Si no lo han hecho ya, pasarán oficialmente a engrosar las filas del radicalismo en cuanto tomen la primera decisión poco grata a “los intereses del país”.

Asimismo, analizando la situación con retrospectiva, remontándonos ocho meses hasta la rebelión a bordo encabezada por los barones que ahora muestran la mejor de sus sonrisas y que en su momento arrojaron por la borda al hoy renacido secretario general, uno puede darse cuenta de que la batalla ganada consiste sencillamente en regresar a la casilla de salida, con la necesidad satisfecha de que gobernara y aprobara sus presupuestos un chamuscado presidente del gobierno. Si bien es cierto que algunos han quedado retratados en el proceso, parece claro quiénes se han salido con la suya.

Con algo más de libertad de movimiento tras el rescate de la sede socialista, y dado que seguir repitiendo resultados electorales en estas condiciones no impide maniobrar a un régimen caciquista que centra cada legislatura en reforzar su posición y amparar a sus corruptos, ahora parece mejor momento para tratar de acercar a la gran masa social diseminada en dos partidos -y medio-, que ya ha remado en el mismo barco antes y cuyos miembros, aunque aislados los unos de los otros, seguro que no ven con malos ojos un reencuentro.

Interesados, por el interés de España

Hoy 28 de septiembre, han dimitido los suficientes miembros de la ejecutiva del PSOE para provocar la salida de Pedro Sánchez y su equipo, manifiestamente en contra de permitir gobernar al Partido Popular de forma gratuita.

Resulta hasta cierto punto lógico ver cómo monarquía, PP, y una parte del PSOE, inseparables del poder económico, se afanan en que nada cambie, o que lo haga en la menor medida posible. Y resulta conmovedor que lo hagan tras los evidentes marrones que a cada cual atañen, y que, salvo inevitables excepciones de ridícula repercusión, sólo ocasionan perjuicio a quienes han osado encausarles.

Los predecibles malos resultados electorales del PSOE en las elecciones autonómicas de Galicia y Euskadi, dos regiones con significativa presencia nacionalista, han pintado calva la ocasión, para que desde los grupos de poder se haya dado un paso más en su afán de perseverar. Y es que el ala conservadora del PSOE, a la que para encontrarla sólo hay que esperar que se ofenda con el calificativo, ya se había dado cuenta de que quizás no tuviera al frente del partido a alguien al que pudieran hacer suyo.

Por su parte, el PP, haciendo gala de un inmovilismo pétreo, se ha limitado a poner en escena con la complicidad de ciudadanos un nuevo eufemismo, “bloqueo político”, para referirse a la insubordinación política del PSOE en lo que a mi jucio, y probablemente a juicio de muchos votantes socialistas, viene a ser pasarse de listo o pasarse de chulo. Y si los populares han cedido poco o nada hasta ahora, ¿qué no harían tras unas terceras elecciones?

En estas circunstancias, y a pesar de haberse sometido hasta ahora el equipo de Sánchez tanto a la ejecutiva como a la militancia, no deja de sorprender que el quid de la cuestión y la estrategia del ala continuista sea ir a la oposición permitiendo gobernar a Rajoy, aceptando de esta manera su chantaje, se supone que con la idea de jugar la baza del voto útil en el futuro. ¿Pero es posible que los casi seis millones de votantes que han ido retirando el voto al psoe desde 2008 cambien la papeleta con esta jugada orquestada por los responsables de la salida masiva de voto?

Diferencias insalvables las que parece haber en el PSOE. De momento, en lo que sí hay coincidencia absoluta, al menos por parte del PP, de Ciudadanos y de los “rebeldes” socialistas, es en que Pedro Sánchez, su equipo, y la militancia que presumiblemente le apoya, anteponen sus intereses personales a los del partido y a los de España, en definitiva por no ceder al chantaje de Rajoy. Ganas ya de conocer el desenlace de este enredo para comprender la situación y conocer fielmente los nombres de los interesados.

PPSOE

¿Quién no ha escuchado siendo niño, o no tan niño, expresiones como “en mi culo rebota y en el tuyo explota”, “habla chucho que no te escucho”, “pues tú más” o “el que lo dice lo es con el culo al revés”?

¿Y a quién escapa, a estas alturas, que desde el ámbito político estamos siendo continuamente bombardeados con justificaciones similares, vertidas desde el entorno del PP hacia el del PSOE o viceversa? Cuando uno de los dos partidos se queda sin argumentos para rebatir al otro en una determinada cuestión, en lugar de guardar silencio y apechar, lo que hace es echar mano de este recurso y poner cara de satisfacción. Menudo chollo los dos ¿no? Hoy por ti, mañana por mí.

Y no se dan mal rato, se quedan más anchos que largos a pesar de la sensación de vergüenza que infunden en cada vez más ciudadanos, pero ya no por indignación, sino vergüenza ajena de que piensen que ese argumento sigue siendo válido a día de hoy. Alguien debería recordar a estos ilustres charlatanes que, aunque se reparten el 84,5% de los escaños del hemiciclo, sólo tienen el respaldo del 31% (PP) y del 20% (PSOE) de los españoles, y a lo mejor de esta manera caerían en la cuenta del ridículo que están haciendo.

Afortunadamente, y tras quedar patente que PP y PSOE comparten muchas más posturas de las que a priori se podría pensar, una parte importante de la ciudadanía ha respondido inteligentemente ante esta circunstancia fusionándoles -virtualmente- en el denominado PPSOE. De esta manera, el PPSOE, no tendría ya a quien pasar la pelota una y otra vez para justificarse, y sería de esperar que se empezaran a identificar los errores cometidos para proceder de manera diferente en el futuro.