Siete u ocho maldiciones a Pablo, Mariano y Felipe (2/2)

Y hasta aquí lo se refiere al contexto histórico , con la exposición de las filosofías de escribas, fariseos, saduceos, esenios y zelotes, que en aquellos tiempos vivieron en primera persona la más elemental y flagrante concesión demagógica: la promesa —o todas las que se quieran— de ser compensado después de la muerte, en el más allá. Los escribas y fariseos usaron en este sentido al pueblo como instrumento de su ambición personal, alterando las ideas religiosas según necesidad y usurpando de este modo funciones que únicamente hubieran debido competer a Dios (Tablas de la Ley y en todo caso Antiguo Testamento).

 Reseñar que los llamados evangelios sinópticos, ni siquiera encuadernados y canonizados por la Iglesia —o separados del resto de la literatura, según se mire—, pueden ofrecer una visión conjunta entre los puntos de vista ortodoxos, con evidentes disensiones como el curioso e insignificante hecho de la abdicación del monarca divino Benedicto XVI

 Es decir, que los evangelios canónicos (los admitidos) constituyen una exquisita selección del total de textos ‘sagrados’ conocidos, concretamente las partes que no ofrecían resistencia al talante imperialista del cristianismo reinterpretado tras el Edicto de Milán hacia 313. En este punto, se dejaría de perseguir a los cristianos, para empezar a hacerlo a los paganos, conviniendo con los estudios sociológicos encargados directa o indirectamente a personajes relevantes de la época como el obispo y estudioso de la Biblia, Eusebio de Cesarea, o el escritor y activista cristiano Lactancio, al que Constantino rescataría de la penuria gracias a su imperial ignoracia en esta cuestión. El órdago clerical sirvió efectivamente para reunificar los imperios de Oriente y Occidente (el suyo) en un solo Imperio —y para proclamar la guerra de la religión a nivel mundial.

 He de decir, que el Corán es un texto bastante más completo que la Biblia en el tiempo y en el espacio, puesto que comprende el Al Tanaj (Antiguo Testamento), lo que sería el Nuevo Testamento (obras —canónicas o no— posteriores al nacimiento de Jesús), las revelaciones del arcángel Gabriel a Mahoma que iban siendo recogidas por escrito, así como los libros apócrifos o literatura piadosa que no contempla la doctrina católica. Con los personajes más relevantes generalmente compartidos por todas las religiones, como Adán, Noé, Abraham, Moisés, Juan el Bautista o el propio Jesús de Nazaret, del que el Islam tiene una visión más científica, humana y mortal, la de un profeta que hablaba de una Segunda Venida, que bien podría ser la de Mahoma (como asume el Islam).

 Parece lógico pensar que, al abarcar más textos (más información), se puede hacer una interpretación más exhaustiva y ofrecer una visión más plural de los hechos. Pero en la práctica comprobamos que cada país tiene sus evangelios canónicos y sus apócrifos, que no tienen por qué corresponderse y no se corresponden entre territorios, a pesar de formar parte de una misma ordenación jurídica, la Unión Europea, por ejemplo. Las interpretaciones son y serán siempre infinitas. Para los mismos Libros sí aceptados del Apocalipsis y la Sabiduría, y por supuesto para los documentos no canonizados fundamentalmente entre los manuscritos de Nag Hammadi (en Egipto, con 114 dichos atribuidos a Jesús), como son los Evangelios de Tomás y Felipe, o el Evangelio apócrifo de Juan —apócrifo para el imperialismo cristiano—, en los que el papel de María Magdalena, una mujer, adquiere sin duda mayor relevancia.

 Evangelio de Tomás (Nag Hammadi, desclasificado de los Hechos de los Apóstoles).
 Jesús les dijo: «Cuando hagáis de los dos uno, y hagáis el interior como el exterior y el exterior como el interior y lo de arriba como lo de abajo, y cuando establezcáis el varón con la hembra como una sola unidad de tal modo que el hombre no sea masculino ni la mujer femenina, cuando establezcáis un ojo en el lugar de un ojo y una mano en el lugar de una mano y un pie en el lugar de un pie y una imagen en el lugar de una imagen, entonces entraréis en el Reino».

 Evangelio de Felipe (Nag Hammadi, asimismo desclasificado de los Hechos).
 «Tres caminaban continuamente con el Señor: su madre María, la hermana de ésta y Magdalena, a quien se designa como su compañera. María es, en efecto, su hermana, su madre y su compañera.». O cuando se habla de un misterioso gemelo que tomaba nota de lo que decía Jesús “el Viviente”: «Estas son las palabras secretas que pronunció Jesús el Viviente y que Dídimo Judas Tomás consignó por escrito.».

 Evangelio apócrifo de Juan (autor al que sí validan otros textos).
 «Y la carne de los animales muertos en su cuerpo se convertirá en su propia tumba. Pues en verdad os digo que quien come la carne de animales muertos, come del cuerpo de la muerte. Pues cada gota de su sangre, se mezcla con la suya y la envenena;». Y no continúo, porque sigue a peor.

 O también: «Por lo tanto, comed siempre de la mesa de Dios: Las frutas de los árboles, el grano y las hierbas del campo, la leche de las bestias y la miel de las abejas. Porque todo lo que está más allá de esto es Satanás y conduce por el camino del pecado y de las enfermedades hasta la muerte. Pero los alimentos que coméis de la abundante mesa de Dios os darán fortaleza y juventud a vuestro cuerpo y nunca sufriréis enfermedad.».

 Por último, reseñar que el Sanedrín, con poder para ejercer como ejecutivo y judicial allí y entonces, no lleva a Jesús frente a Pilatos por el delito religioso de blasfemia, por no negar ser el Hijo de Dios lo que le hubiera supuesto la lapidación, si no que acude al prefecto, al gobernador civil y militar, con el cargo político de subversión (alterar el orden establecido), en un contexto de posible insurrección y con la necesidad de determinar si se había producido la Proclamación Unilateral de su Reino y en qué términos.


 Ahora en nuestros tiempos, en cuestión de fe o confianza en ‘inversobres’, revivimos algo similar con los planes de pensiones y los seguros de vida (siempre y cuando sobre algo del contrato permanente revisable que supone la hipoteca). Se le pide a la gente, a través fundamentalmente de la tradición oral, que tenga fe en éllos, con unas garantías de devolución a cincuenta o sesenta años vista —más que sospechosas de fraude—. Y cuantos más, mejor, un movimiento transversal para cuya apropiada fluidez, los escribas (sustantivo exclusivamente masculino), recurren toscamente a la confesión católica (s. inclusivamente femenino): conjunto de ideas religiosas o de personas que profesan esas ideas.

 Por todo ello, considero que conviene recobrar otro término rehén de la crisis conceptual: el clericalismo o, mejor dicho, el anticlericalismo (no confundir con ateísmo), necesariamente ligado a la reivindicación del ejercicio de los derechos de los demás miembros del pueblo de Dios —la ciencia del momento— y a la demanda de una menor participación del clero en asuntos políticos —por degeneración dogmática y demagógica—. La cuestión identitaria del estado que especialmente en España no resuelve la Carta Magna, a pesar de lo que recoge el Artículo 16 de la Constitución Española , sobre libertad ideológica y religiosa, y que guarda bastante relación con el conflicto que Jesús de Nazaret y Apolonio de Tiana, entre otros, anticiparon hace ya dos mil años.

 Para no tener carácter estatal la confesión católica, ni ninguna otra como dice la Constitución, no está nada mal la cifra de 11.000 millones de euros de los que se beneficia anualmente la Iglesia entre lo que le aporta el Estado (también por la Constitución, éste debe mantener las relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y con “las demás confesiones”, cuyos convenios no son tan cordiales), y lo que dejan de contribuir las Iglesias (con un mayor volumen atribuible a la católica). Mientras tanto, el Opus Dei, acude religiosamente, como cada viernes, a los Consejos de Ministros.

 Sobre la particular visión que de los hechos referentes a Catalunya tienen los escribas encargados de administrar justicia, poco más que añadir a lo que ya han clamado otros magistrados, quedando a la espera de que Europa resuelva lo que en este país todo el mundo sabe que es un disparate. Todo el mundo que se preocupa, sean los que aviesamente avalan el protocolo pre crimen, o los que nos cagamos en las teorías científicas que defienden la intersexualidad integral de la Virgen María —lo digo así porque los doctores de la ciencia desplazados a Laponia no se lo tomarán tan a pecho—. Y mientras tanto, la pelota en el tejado que el secesionismo ambicionó desde el primer momento.

 Ah, por cierto, se me olvidaban. Las Siete —u ocho— maldiciones contra los escribas y fariseos:

 Mt 23 13
 «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que cerráis a los hombres el Reino de los Cielos! Vosotros ciertamente no entráis; y a los que están entrando no les dejáis entrar.».

 Mc 12 40; Lc 20 47
 «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que devoráis la hacienda de las viudas, so capa de largas oraciones; por eso tendréis una sentencia más rigurosa!».

 Mt 23 15
 «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que recorréis mar y tierra para hacer un prosélito, y, cuando llega a serlo, le hacéis hijo de condenación el doble que vosotros!».

 Mt 23 16-22
 «¡Ay de vosotros, guías ciegos, que decís: ‘Si uno jura por el Santuario, eso no es nada; mas si uno jura por el oro del Santuario, queda obligado! ¡Insensatos y ciegos! ¿Qué es más importante, el oro, o el santuario que hace sagrado el oro? Y también: ‘Si uno uno jura por el altar, eso no es nada; mas si uno jura por la ofrenda que está sobre él, queda obligado.’ ¡Ciegos! ¿Qué es más importante, la ofrenda, o el altar que hace sagrada la ofrenda? Quien jura, pues, por el altar, jura por él y por todo lo que está sobre él. Quien jura por el Santuario, jura por él y por Aquel que lo habita. Y quien jura por el cielo, jura por el trono de Dios y por Aquel que está sentado en él.».

 Mt 23 23-24
 «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que pagáis el diezmo de la menta, del aneto y del comino, y descuidáis lo más importante de la Ley: la justicia, la misericordia y la fe! Esto es lo que había que practicar, aunque sin descuidar aquello. ¡Guías ciegos, que coláis el mosquito y os tragáis el camello!».

 Mt 23 25-26
 «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que purificáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro están llenos de rapiña e intemperancia! ¡Fariseo ciego, purifica primero por dentro la copa, para que también por fuera quede pura!».

 Mt 23 27-28
 «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, pues sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera parecen bonitos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia! Así también vosotros, por fuera aparecéis justos ante los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía y de iniquidad.».

 Mt 23 29-32
 «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, porque edificáis los sepulcros de los profetas y adornáis los monumentos de los justos, y decís: ‘Si nosotros hubiéramos vivido en el tiempo de nuestros padres, no habríamos tenido parte con ellos en la sangre de los profetas! Con lo cual atestiguáis contra vosotros mismos que sois hijos de los que mataron a los profetas. ¡Colmad también vosotros la medida de vuestros padres!».

āmēn