Las cloacas de Interior

Documental de MEDIAPRO publicado en YouTube.

“Las malas prácticas y la corrupción en el Ministerio del Interior a partir de las grabaciones entre el ministro Jorge Fernández Díaz y Daniel de Alfonso que reveló el diario Público en junio de 2016. Con testimonio en exclusiva de dos comisarios y un sargento de la guardia civil, desvela una red de intereses y corruptelas que va más allá de la persecución a los enemigos políticos, que configura una trama de favoritismos y corruptelas que implica a policías, jueces, fiscales y empresarios: una estructura dentro del estado que ofrece sus servicios a los más poderosos. El documental repasa también las malas prácticas en el Ministerio del Interior desde el inicio de la transición.”

Arrimadas y la responsabilidad en propiedad

Había escuchado con anterioridad a periodistas y políticos prostituir una palabra tan hermosa como es liberal -pienso sobre todo en Inda y Aguirre, al menos deberían anteponer el prefijo neo- pero en esta ocasión, y es por lo que me he decidido a publicar esta entrada (además de escuchar a Arrimadas decir a Puigdemont que será el primer responsable de todo lo que pase), me he encontrado con el fenómeno opuesto, es decir, atribuir un vocablo malsonante por definición, a un concepto de connotación positiva. Estoy hablando del término golpistas referido por extensión a quienes quieren decidir en las urnas, ya sea en una u otra dirección, la soberanía de Catalunya (o Cataluña). Para dichos ciudadanos, a todas luces, democracia. ¿Había necesidad de emplear dicho vocablo (máxime después de la Operación Cataluña1 o la jugarreta del CITCO a través de El Periódico2)?

Como quizás no estaba al corriente de una nueva acepción, decidí ‘acudir’ al diccionario de la lengua española para buscar el término golpista y, por ende, golpe de estado, encontrándome con una única definición que el lector puede constatar: “Actuación violenta y rápida, generalmente por fuerzas militares o rebeldes, por la que un grupo determinado se apodera o intenta apoderarse de los resortes del gobierno de un Estado, desplazando a las autoridades existentes“.

Lógicamente, me hice las siguientes preguntas: ¿Violenta? Hasta la fecha… Y Dios no lo quiera. ¿Rápida? Llevamos décadas con una cortina de humo que ha nutrido tanto a conservadores de ambos bandos que ha terminado por disiparse. ¿Fuerzas militares? No creo que nadie desee verlas intervenir en este asunto. ¿Desplazar a las autoridades existentes? ¿Pues no gobiernan ya? Y en todo caso, ¿qué parte se ha intentado apoderar de los resortes de la otra? ¿Acaso no estamos ante una clara tendencia centralista en lo que se refiere a competencias?

Supongo que también habréis podido escuchar a la diputada de Ciudadanos hablar de “error democrático más grande y más grave de la historia de Cataluña” obviando lo que a mi entender es el error con mayúsculas, acaecido con anterioridad, de apostar por un movimiento de poder de fuera hacia dentro cuando debiera haber sido al revés y para todas las autonomías (o naciones).